Literatura

lunes, 11 de marzo de 2013

Anatoly Slivko y sus Jóvenes Pioneros


ALERTA: IMÁGENES MUY PERTURBADORAS



El caso del asesino serial Anatoly Slivko, es muy poco conocido; sin embargo, sus actos, figuran dentro de los más crueles de la historia del crimen. Al igual que "Los Maníacos de Dnepropetrovsk", Slivko grabó y fotografió cada uno de sus crímenes, imágenes que hoy forman parte de un macabro video colgado en la Web... quizá tan perturbador y enfermizo como el de los "Los Maníacos"

Anatoly Yemelianovich Slivko nació el 28 de Diciembre de 1938, en Izerbash, URSS. Durante la infancia, no se detectó anormalidad alguna en el comportamiento del pequeño Anatoly. Era afable, relativamente responsable y compartía normalmente con otros niños. Mostraba respeto por sus mayores y no era conflictivo. En su adolescencia, tampoco mostró indicios del monstruo en el que se transformaría más tarde.




Trabajó como encargado en un pozo petrolífero, se casó y tuvo dos hijos. Además era un activo colaborador en el grupo de chicos jóvenes del Chergid "Jóvenes Pioneros" (que vendría siendo algo así como Boy Scouts de EEUU) Hasta ese momento, la vida de Slivko era absolutamente normal.




En 1961, Cuando Slivko era un joven Pioneer un grave accidente de tránsito, en donde un chico perdió la vida de forma espantosa. El adolescente iba vestido con la ropa de los "Jóvenes Pioneros", y Slivko pudo ver cómo el chico ardía en llamas, debido a la bencina derramada por el accidente. Algo que quedó para siempre en su retina, fueron los pies del muchacho... sus zapatos ardiendo. Esta escena lo excitó sexualmente, y durante varias noches soñó con el accidente, el olor a bencina, la sangre y el fuego. Algo había ocurrido en su cabeza después de ser testigo de aquel hecho. Slivko recordaba lo ocurrido y no podía evitar masturbarse. Es así como comienza a interesarse, a su vez, por los chicos a quienes guiaba en "Los Jóvenes Pioneros"




Durante años, Slivko abusó de varios de los chicos de entre 13 y 17 años que estaban bajo su tutela, usando extraños juegos de los cuales hacía partícipes. Primero se ganaba la confianza de estos, contándoles acerca de un "proyecto secreto"  Cabe destacar que Slivko había ganado un par de premios por grabar películas caseras, por lo que este "proyecto secreto", apuntaba a una seudo película en donde utilizaba niños para mostrar torturas Nazis. Como los chicos confiaban en él, se prestaban para saciar las bizarras fantasías de Slivko. 

Anatoly llevaba a sus víctimas al bosque, en donde comenzaba a grabarlos y fotografiarlos. Los hacía actuar frente a su cámara, hablar acerca de sus aficiones, etc. Luego los situaba sobre troncos y con una soga al cuello. Supuestamente les practicaría una "asfixia controlada" para esta suerte de "película-experimento"; pero mientras estos perdían el sentido, abusaba de ellos. Los ataba y colgaba de los árboles en distintas posiciones, con el fin de procurarse placer sexual ante el sometimiento de sus indefensas víctimas.





En el ejército, Anatoly había aprendido técnicas de resucitación; así que estrangulaba a los chicos hasta dejarlos sin sentido, les sacaba fotos en poses sexuales y se masturbaba a su lado, para luego "revivirlos" con su técnica. Los adolescentes no recordaban nada de lo ocurrido y Slivko parecía satisfacer sus impulsos. Sin embargo, en 1964, Slivko no logra resucitar a una de sus víctimas (de 15 años de edad) y se ve en la obligación de descuartizar el cadáver y hacerlo desaparecer... no sin antes prenderle fuego. Lejos de espantarse, Anatoly Slivko encontró algo que le producía más placer. Es entonces, cuando comienzan a desaparecer varios jóvenes del Chergid. Estas desapariciones, se habían ido sucediendo poco a poco, por lo que la policía tardó un tiempo en darse cuenta de los hechos. Slivko tardó 9 años en matar nuevamente; pero los abusos sexuales superaban los 40 en los 21 años que este asesino estuvo activo.

Las desapariciones inquietaron a la población, y para 1985, el caso ya estaba causando controversia. Siete chicos habían desaparecido y no había rastros de su paradero. Una fiscal comenzó a sospechar de Slivko, pues todos los adolescentes desaparecidos pertenecían al grupo de "Jóvenes Pioneros" que habían participado con él. Muchos habían desestimado esta hipótesis, pues Anatoly Slivko parecía intachable... sin embargo las investigaciones comenzaron a dar fruto, y algunos adolescentes comenzaron a contar inquietantes relatos  a los investigadores, acerca de los extraños juegos de sometimiento y asfixia que Slivko practicaba con ellos, hasta dejarlos sin sentido.

Tamara Languyeva, la fiscal que seguía el caso de la última víctima de Anatoly Slivko, Sergei Pavlov (de 13 años), fue la responsable de su detención, en Noviembre de 1985.}

Los relatos de Slivko estremecieron al jurado. En su casa, escondidos, se encontraron los zapatos de las víctimas... estos, mostraban un corte transversal hecho con un serrucho. Esto, lo habría hecho sin quitarle el zapato a los chicos, cuando ya estaban muertos o agonizantes.




Los investigadores encontraron las cintas en donde Slivko grabó cada uno de los abusos y asesinatos... es uno de los documentos más espantosos de la criminología moderna.

En el video, se ve a Slivko grabando a su grupo de "Jóvenes Pioneros" mientras recorren unos bosques cercanos a la ciudad. Los graba mientras, estos adolescentes de entre 13 y 17 años, sonríen con inocencia. Slivko parece estar seleccionando a su siguiente víctima, los enfoca de cerca... sus caras y sus zapatos, lo cual representaba su mayor fetiche.

En otro segmento de la cinta, Anatoly les hace preguntas a varios chicos, mientras estos responden con ingenuidad. Cada momento previo al asesinato, es disfrutado por el asesino, lo que queda evidenciado en la excitación de la voz del criminal, registrada en la película. Slivko disfrutaba que sus víctimas fueran ingenuas... lo estimulaba aun más para cometer sus actos.


Evidencias





En otra escena, sale un chico disfrazado de policía... quizá representando parte de esta "película-experimento" con la cual Slivko engañó a muchos otros adolescentes. De pronto la toma cambia, y el niño está tendido de espaldas sobre una especie de lona o plástico, en medio del bosque. Sus brazos están fuertemente atados por unas sogas que están sujetas de unos árboles cercanos, al igual que su cuello. Sus piernas también están amarradas, pero con el extremo de la soga suelta. En ese instante, aparece Anatoly Slivko en escena. Coge la soga que retiene las piernas del chico, para tirar con fuerzas, hasta quebrarle el cuello. El cuerpo se mueve por impulsos nerviosos, mientras Slivko graba cada detalle. Uno a uno, los espantosos crímenes se van sucediendo en esta perturbadora cinta, la cual deja en evidencia la crueldad y el morbo del asesino. Cada asesinato es peor que el anterior, y el ímpetu del multi homicida se va acrecentando.


Victimas


Ya en el final de la cinta, se puede observar a Slivko pasearse por la escena con los cadáveres en sus brazos, exhibiéndose ante la cámara y mostrando una enorme cantidad de zapatos de sus víctimas. También queda registrado su macabro ritual de cortar los pies y zapatos de las víctimas con un serrucho; o quemar los pies de los cadáveres con los zapatos puestos.




Anatoly Slivko fue acusado de 7 asesinatos y 7 agresiones de tipo sexual (aunque se le acusó de más de 43 ataques). Fue sentenciado a muerte; pero trató, por todos los medios, de que le conmutaran la pena a presidio perpetuo. Se mostró colaborador con las investigaciones e incluso se ofreció para ayudar con información acerca de otro asesino serial que estaba, en esos momentos, asolando Ucrania y que, de hecho, había opacado la notoriedad de su propio caso (Andrei Chikatilo); pero nadie quiso intervenir por Slivko. Fue ejecutado en el patio de la prisión de Novocherkassk, el 16 de Septiembre de 1989.



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